Yo leí el libro de Marie Kondo
En el 2014 leí el libro de Mari Kondo y ahora en el 2019 me sorprendí mucho de que le hicieran una serie en Netflix. Me sorprendí todavía más de la cantidad de gente que ahora habla de Mari Kondo. En la serie nos perdemos como del 90% de las cosas que se nos comparten en el libro, y el 10 restante (el que vemos en la TV) pues se toca de pasadita y rápido. En el libro hay muchos tips que me gustaron que en la serie no aparecen, por ejemplo, que Mari Kondo recomienda que la escombradera de la casa se haga completamente en soledad (cosa que no ocurre en la serie) y en un mismo día. La soledad la recomienda porque, cuando alguien se quiere deshacer de cosas, nunca falta el que puede estar a un lado haciéndole de abogado del diablo cuando lo que desea la persona que limpia es llegar a una transformación interior (aunque sea chiquita) por medio de elegir o desechar las cosas que posee. Mari Kondo dice entonces que para eso ella (o el libro por cuestiones prácticas) estará con la persona en el momento de las despedidas (cosa que tampoco pasa en la serie) para que ese alguien que acompaña sea neutral y escuche. Ella dice que no se trata de descartar, sino de elegir con qué quedarse. Otro tip que no aparece en la serie es la de no contaminar el lugar en el que vive uno con marcas y comerciales de las cosas. Por ejemplo, las botellas del lava trastes, las de shampoo, el jabón, los cosméticos etc etc todas tiene etiquetas. La Kondo dice que estar rodeado de marcas, además de contaminar visualmente, incita a la acumulación de cosas innecesarias y lo que aconseja es o quitar etiquetas o reutilizar botes y recipientes. U otro tip: Mari Kondo dice que su bolsa de mano la vacía toda los días que regresa a casa después de trabajar y regresa las cosas que están dentro de la bolsa a su lugar. Así, todos los días puede elegir una bolsa distinta de las que más le gustan (obvio tiene como tres pero las tres le fascinan) y eso lo hace como rutina / ritualito de que el día ha terminado. Con ello, puede limpiar y vaciar la bolsa y, por ejemplo (este tip me gustó mucho), usar las monedas que se salen del monedero para volverlas a meter al monedero (Kondo dice que los botes donde uno acumula monedas o las alcancías sólo le quitan a las monedas su dignidad de ser monedas; es decir, que las monedas deben traerse en el monedero pues no sabemos cuándo las necesitaremos). Y aquí viene el punto más incomprendido del método «Konmari» (que ella explica en el libro que lo desarrolló para poder encausar su gusto por escombrar cosas): la cuestión espiritual japonesa del «shinto», que, en pocas palabras, se refiere a la creencia espiritual de que todas las cosas poseen un alma, incluso las inanimadas. En la serie vemos que la chava le da toquecitos a los libros, «se conecta» con la casa, o le agradece a la ropa (hubo algunos espectadores de la serie que creyeron que esto era un asunto de charlatanería/tomadura de pelo); la razón, explicada en el libro (que jamás explican en la serie), es que KonMari agradece a los objetos la función que desempeñaron acompañando al alguien, ello quiere decir, que una casa fue construida por muchas personas, la madera de los objetos alguna vez perteneció a un árbol que seguramente era hermoso, la ropa en algún punto resguardó al usuario del frío o de los elementos. Mari Kondo explica que por eso ella va a limpiar las casas vestida elegantemente pues es una forma de presentar respeto a la persona que está por desprenderse de sus cosas y honrar a los «kami» (dioses) que dan forma a las cosas y a las casas.
Y así podría irme con mil detalles que no abarca la serie y la más malentendida, la de los libros. Lo de los treinta libros es falso. La chava, en su libro, dice que ella ha descubierto que uno puede ir eligiendo con qué vivir de acuerdo a un orden específico, donde empezamos por la ropa, que es lo que cuesta menos trabajo de desprenderse, pero que con ello empieza a ejercitarse el desapego. Los libros, como se sabe que vendrán más, se sugiere que nos quedemos con los que conocemos y nos da orgullo y alegría poseer. Estos pueden ser uno o 2500, pero, es precisamente esa «indignación» por desprenderse de las cosas que uno no usa ni pela, la que nos lleva al consumismo feroz y a no ser conscientes de lo que necesitamos para vivir. La cosa del orden del mentado método «Konmari» es porque al final se sugiere desprendernos de los objetos personales que ya no cumplen su función y sí se acumulan innecesariamente. Por ejemplo, en el libro dice que las tarjetas de navidad cumplen una función muy linda cuando nos son dadas, pero que luego las dejamos indignamente -para las tarjetas- honguearse en una caja.
El libro me gustó mucho (hay un capítulo dedicado a los calcetines y otro muy divertido cuando ella explica las broncas en las que se metió por querer arreglar el clóset de su hermana), hasta se lo conté a Ceci y a mi mamá. Y hay dos cosas que me parecen relevantes: la primera es el llamado a no consumir más de lo que necesitamos, y la otra, que se hace patente que somos esclavos de las redes sociales: la indignación por lo de los treinta libros, se hacen memes que llegan hasta ser racistas y elitistas, y no se hace por buscar la razón de las cosas. La serie está, mñeh, el libro es muy práctico, pero de la serie lo que sí me gustó fue escuchar la vocecita de Mari Kondo.
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